Los cultivos biotecnológicos en el mundo aumentan

Según cifras del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, por sus siglas en inglés), el número de hectáreas cultivadas con organismos genéticamente modificados (OGMs) aumentaron de 180 millones en 2009 a 205 millones en 2010.

La mayoría de estos cultivos se encuentran en países en vías de desarrollo, con la excepción de potencias económicas como Estados Unidos y Canadá.

Esta creciente aceptación por el cultivo de organismos genéticamente modificados fue establecida durante el Simposio Internacional Alimentos, biotecnología e inocuidad: ¿Qué tenemos en la mesa?, organizado por el Instituto Internacional de Ciencias de la Vida México (ILSI, por sus siglas en inglés) y las universidades Iberoamericana y Autónoma Metropolitana.

Asimismo, los datos de ISAAA aseguran que en el orbe 15.4 millones de agricultores son productores de cultivos biotecnológicos, de los cuales más de 90 por ciento son pequeños y no trasnacionales.

El incremento en el número de hectáreas cultivadas ha beneficiado al medio ambiente, pues se han ahorrado 393 millones de kilogramos de plaguicidas y reducido 18 millones de kilogramos de emisiones de dióxido de carbono.

Durante su intervención, la doctora Adriana Castaño  Hernández, miembro del consejo científico de ILSI Colombia, comentó que la biotecnología en la industria de los alimentos está presente en toda la cadena, desde que se siembra hasta que se obtiene el producto final.

Lo anterior debido a que la biotecnología también participa en la obtención de productos lácteos reducidos en grasa, nuevos edulcorantes o levaduras más efectivas, por mencionar algunos.

Castaño Hernández aseguró que dado que la biotecnología y la industria alimentaria son prácticamente uno solo, los organismos genéticamente modificados juegan un papel importante en ella.

No obstante, su introducción en el mercado debe de cumplir no sólo con las leyes nacionales, sino también con acuerdos internacionales como el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el cual se enfoca al movimiento transfronterizo de organismos vivos modificados, y el Códex Alimentarius, colección de estándares, códigos de prácticas, guías y otras recomendaciones relativas a los alimentos, su producción y seguridad.

La biotecnóloga destacó que a nivel internacional la inocuidad es el problema que más preocupa con respecto a alimentos derivados de organismos genéticamente modificados; de ahí que haya sido necesario establecer estándares para garantizar que el consumo no causará ningún daño a la salud humana.

Agregó que cuando se analiza un alimento derivado de organismos genéticamente modificados es necesario realizar una caracterización molecular, así como una evaluación de la composición nutricional (vitaminas, proteínas, carbohidratos) y estudios de alergenicidad.

De igual manera, es preciso valorar si este alimento presenta alguna alteración durante su proceso de cocción o procesamiento, además de su desempeño en animales.

Castaño Hernández aseveró que el costo de estas pruebas es tan elevado, que en ocasiones ha impedido que la investigación pública participe de esta tecnología a nivel comercial.

No obstante, en el mismo simposio, la doctora Beatriz Xoconostle, biotecnóloga del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav), presentó los avances sobre el trabajo que lleva a cabo con una variedad de maíz resistente a sequía, el cual está en etapa de experimentación.

Fuente: El Informador.

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