Investigadores alargan vida de anaquel de papaya.

En la actualidad la vida de anaquel de la papaya Maradol es de una semana a temperatura ambiente promedio de 25 o 30 grados centígrados. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Colima lograron incrementarla en un 50 por ciento en pruebas de laboratorio.

 


De acuerdo con el doctor Juan Alberto Osuna Castro, titular de la investigación, evaluaron características del fruto como el pH, sus sólidos solubles y niveles de azúcar.

Probamos, dijo, un inhibidor (1-metilciclopropeno) de síntesis del etileno en papaya, una hormona que de forma natural se produce en el fruto y acelera los procesos relacionados con su maduración. En un fruto sobremaduro se acorta su vida poscosecha y resulta susceptible a patógenos.

Con el inhibidor se dieron cuenta de que había diferencias significativas en la papaya “tratada”, pues retuvo más tiempo el color verde, que es una característica de calidad y poca maduración, la pulpa permaneció más firme, no se ablandó ni fue atacada por hongos, tal y como sucede con los frutos sin tratar.

Como se observó la retención de la firmeza en el fruto, el grupo de investigadores midió la actividad de algunas enzimas (proteínas que llevan a cabo la función celular) implicadas en el proceso de maduración, de manera particular aquellas que de manera natural disminuyen la firmeza del fruto (poligalacturonasa, b-galactosidasa y xilanasa) y que además que se encargan de degradar la pared celular del fruto  y en consecuencia generan su ablandamiento.

“Lo que hicimos fue medir y comparar la actividad de esas enzimas en papayas tratadas y no tratadas, en particular la b-galactosidasa y la xilanasa. Ambas se extrajeron y purificaron para entender el mecanismo molecular a través del cual estas enzimas causan el ablandamiento y disminución de la vida poscosecha de la papaya Maradol”, explicó el especialista de la UCOL.

Este trabajo se aplicó a nivel laboratorio en la Universidad y con el inhibidor la papaya retuvo la firmeza, así como su cáscara de color verde que es un indicio que se alargó su vida de anaquel.

El doctor Osuna Castro comentó que este proceso podría aplicarse a otras frutas como el mango y otras variedades de papaya, por lo que es necesario hacer una investigación en cada una de ellas y ver su funcionalidad.

Concluyó que el reto es entender los mecanismos moleculares por medio de los cuales una papaya se ablanda.

“Cuando tengamos ese conocimiento podríamos desarrollar una tecnología a fin de manipular este tipo de fenómenos biológicos que afectan a la papaya. Este conocimiento pudiera permitir conocer los genes que codifican ciertas enzimas y cuáles son decisivos en su ablandamiento”.

En ocasiones, añadió, en algunos transgénicos se pueden modificar enzimas pero no se tiene el conocimiento molecular y puede resultar contraproducente porque se deriva en característica no deseadas, es decir, puede ser que ablande más lento el fruto, pero si se modificó esa proteína a lo mejor era importante para otra cosa por ello, es importante conocer con exactitud la función de estas enzimas y su relación con otras rutas metabólicas.

Fuente: El Informador.

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