Riego por goteo, alternativa para ahorro del agua

  Reportan mayor producción y ahorro de agua con esta técnica, en pruebas realizadas en maíz y en frijol en parcelas de Guamúchil.

Después de lo ocurrido en febrero y la sequía que comenzó hace tres años, y cuyos estragos están previstos para castigar a la agricultura sinaloense, el riego por goteo para los granos, especialmente para el maíz, se torna como una de las opciones más viables para el próximo ciclo agrícola.

Con ayuda de tecnología de la firma Netafim y asesoría técnica de una empresa sinaloense, ya hay casos de éxito en Guamúchil, Sinaloa, con siembra de maíz y frijol, además de garbanzo en Comondú, Baja California Sur.

La opción, como lo fue en su momento el propio sistema de riego por goteo para las hortalizas y la agricultura en ambientes acondicionados, parecería “de locos”, pero la necesidad ante la falta de agua en las próximas fechas, se encamina a ser una solución.

“El proyecto va enfocado al cultivo de maíz. Nuestra misión como empresa es darle soluciones al agricultor con tecnología. Nosotros tenemos mucha experiencia de años, en lo que es hortaliza y decidimos llevar las técnicas al cultivo del maíz”, explica Jorge Mendoza, de la firma Agroindustrias del Norte.

“Hay mucha inversión en desarrollo tecnológico para semilla de maíz, hay muchas opciones. Pero, ¿qué pasa después de que traes una semilla de muy alta calidad, con mucha tecnología y estudio, pero después se sigue haciendo el proceso de cultivo como antes? Haz de cuenta que te dan un Lamborghini o un Ferrari y tienes que meterlo en terracería. Está muy bien, pero ¿qué?”.

Y el riego por goteo, detalla José Carlos Beltrán, un especialista en irrigación, tiene 50 años de historia. Surgió precisamente por la falta de agua y se utilizó especialmente en hortalizas, en cultivos de mayor valor agregado.

“Pero conforme ha ido evolucionando, se ha aplicado en cultivos de menor valor. El maíz es uno de los cultivos que tiene mayor demanda de agua, entonces, el impacto en ahorro de agua es muy fuerte. Esto te da la oportunidad que con los mismos sistemas, metas tecnologías”, recalca.

En Sinaloa se habían sembrado alrededor de 500 mil hectáreas de maíz. Pero después de la helada de febrero y la necesidad de aplicar una resiembra, el agua de reserva por los años de pluvialidad bondadosa hasta antes de 2008, se terminó.

Las historias de éxito

Una de las historias de éxito es el maíz. En Sinaloa, según un reporte de la firma Netafim, en Guamúchil se aplicó la tecnología del sistema de riego por goteo de bajo flujo.

El reporte señala que al final, se mejoró una producción de más de 15 toneladas por hectárea, contra 10 toneladas que se cosecharon por el modo tradicional, el del sistema de riego por rodado.

“Entre las ventajas están el ahorro del agua y el uso óptimo de fertilizante”, agrega Mendoza. “Hay fertilizantes nuevos, que vienen mejor asimilables, que son tecnologías nuevas”.

“Y no es: ’agarro la misma infraestrcutura que tengo en el sistema de riego por goteo para hortalizas y lo cambio’, no. Es diferente, requiere de otras especificaciones”.

En el mismo municipio Salvador Alvarado, también se aplicó esta tecnología para sembrar frijol. El resultado arrojó 3.8 toneladas por hectárea, contra 2.5 toneladas por hectárea bajo el riego por rodado.

Otros beneficios por utilizar la técnica es la utilización de menos unidades de hidrógeno, con menos necesidad de éstas en los próximos ciclos, además de la reducción de maleza por franjas secas.

Tecnología y asesoría

Este sistema, explican los especialistas, ya se ha abierto camino entre los productores debido a la necesidad de falta de agua.

“Ahorita ya hay una apertura para escuchar, para ver cómo hacer una inversión en años. Ya existe. Es algo que hay que terminar de explicar las ventajas y bondades que tiene hacer eso”, detalla Mendoza.

“Como en su tiempo fue el invernadero, en su tiempo fue de locos. Cuando primero fue el riego por goteo, había gente que decía que rendía más por rodado. Hoy en día no hay una hectárea de tomate en Sinaloa que no se siembre por goteo”, dice Beltrán.

“Lo mismo eventualmente tendrá que pasar con los granos”.

Saben que la diferencia entre sembrar tomate, de alrededor de 10 mil hectáreas, contra las 500 mil hectáreas de maíz, representa un gasto mayor en la aplicación y uso de la infraestructura, pero que los costos entre ambas no son comparables.

También están convencidos de que los costos bajarán gradualmente cuando exista una mayor demanda. “Ahorita, de entrada, ya haciendo un análisis bien hecho, de una inversión, ya es rentable. Por el puro hecho de la producción que te da más, te puede ayudar a pagar la inversión”, agrega Beltrán.

Hoy en día, además, hay apoyos hasta del 50 por ciento a fondo perdido por parte de instituciones gubernamentales, que podrían hacer a los productores que los paquetes sean más accesibles.

 

Fuente: inforural.com.mx

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